Los Ángeles, 1955-1985. Nacimiento de una capital artística (Centro Pompidou) es una grandísima exposición que pone de manifiesto de manera muy pedagógica y llamativa las convulsiones profundas de la nueva geografía mundial del arte, la creación y la exploración de nuevas disciplinas artísticas.
Antes de suicidarse, en Port-Bou, Walter Benjamín nos dejó como testamento su majestuosa visión de París, capital del arte del siglo XIX. La gran crítica de la costa Este norteamericana llegó a convencernos, entre los años 50 y 60 del siglo pasado, que Nueva York terminaría siendo la capital del arte del siglo XX. Bajo la dirección de Catherine Grenier, el Centro Pompidou nos invita a preguntarnos si Los Ángeles, en la California del Sur, no está llamada a ser algo parecido a la capital mundial del arte de las primeras décadas del siglo XXI.
A través de más de 350 obras, de más de 85 artistas, norteamericanos y europeos, “LA, 1955-1985” reconstruye la emergencia imperial de una “metrópoli-mundo” que ya había conquistado, mucho antes, un puesto cimero en la historia mundial del arte, convertida, desde hacía mucho tiempo, en “meca” del cine, el arte del siglo XX. El cine sigue estando presente en la creación artística californiana, como olvidarlo, y esta exposición lo recuerda en muchas ocasiones. Pero lo esencial que han intentado poner de manifiesto los organizadores es la condición de “encrucijada”, “crisol”, “ciudad universo” donde el cine, las culturas populares locales, las culturas populares de muchas generaciones de desterrados (europeos y americanos), sucesivas olas migratorias, terminaron por alumbrar nuevas disciplinas artísticas, nuevas escuelas, convirtiendo la gran metrópoli en un fabuloso “universo mestizo”.
La exposición se presenta por orden cronológico, invitándonos a descubrir escuelas y maestros “pop” (Ruscha, Celmins, Foulkes), “conceptuales” (Antin, Huebler, Baldesaari), feministas (Rosenthall, Smith, Chicago), vídeo (Viola, Lamelas, Yonemoto), sin olvidar creadores de “performances” (Mc Carthy, Kaprow, Burden), “instalaciones” (Leavitt, Kelley, Shaw), fotógrafos (Teske, Fiskin, Willing) o cineastas experimentales (O’Neill, Anger, Fisher). Tan brevísima relación pedagógica del recorrido inmediato de la exposición quizá no de una idea muy gráfica de la fabulosa colección de proposiciones.
Las grandes celebridades internacionales, asociadas directa o indirectamente a California y LA, como David Hockney, Ed Ruscha, James Turrell, Hill Viola, Allan Kaprow, nos introducen a muchos otros universos paralelos, confundiéndose en una gigantesca “algarabía” de estilos, creaciones, propuestas, propios de las grandes metrópolis universales. Mientras Nueva York era y continúa siendo una suerte de “prolongación” americana de las grandes tradiciones europeas, Los Ángeles comienza por ser una ciudad que en nada se parece a una ciudad europea: es una gigantesca tela de araña de autopistas, cuyo centro urbano está a muy lejos del “corazón” de las viejas ciudades europeas. Esa realidad urbana es el primer reflejo de una realidad artística sin paralelo posible en Londres, Berlín, Roma, Madrid o París.
La legendaria Disneylandia reconstruida imaginariamente por Ramón Gómez de la Serna ha crecido de manera pavorosa. Los movimientos “undergroud” han creado nuevas, extrañas e imprevisibles disciplinas. Las viejas disciplinas (óleo, acuarela, pastela, etc.) se cultivan con misterioso talento. La imaginería propia (Hollywood, las gasolinerias de Ruscha, etc.) está tomando proporciones universales. Los Ángeles quizá nos hable del arte de mañana. Sin olvidar que la capital de la California del sur también es la gran metrópoli donde se consuma desde hace mucho un diálogo de fondo entre las civilizaciones del Este y el Oeste.
July 6, 2006 at 7:53 am
[...] Cuando decidí huir de Madrid, por razones que no sé si han cambiado, pensaba instalarme en California. Fue Jesús de la Serna quien me envió a París como corresponsal diplomático del difunto Informaciones. Siglos más tarde, vagabundeo por el Centro Pompidou, persiguiendo los mismos fantasmas: Los Ángeles, Babilonia artística, monstruo urbano nacido de la Disneylandia de Ramón, la Señorita Corazones solitarios y The Day of the Locust de Nathanael West. Yo mismo me dejo llevar por la tentación de imaginar LA como la gran metrópoli artística de las primeras décadas del siglo XXI. No sé que será del arte que se hace en LA. Muchos de los artistas que allí trabajan o han trabajado forman indisociable de mis mitologías personales: Ruscha, Hockney, etc., restos o iluminaciones de mi sueño californiano. Mi nostalgia incurable me hace más evidente la agonía, el ocaso, de buena parte de las cosas que ocurren y se hacen en la vieja Europa: Jean d’Ormesson quizá comparte dudas semejantes sobre el declive o decadencia europeas. [ .. ] Európolis. ETA, “boom” inmobiliario y Franco [...]
November 21, 2006 at 5:13 pm
FELICITACIONES POR SU GRAN TRABAJO
November 21, 2006 at 5:19 pm
Juan,
Gracias por tu amable generosidad..
Q.-